miércoles, 19 de diciembre de 2012

¿Por qué La Celestina es una obra renacentista?

La Celestina es una obra renacentista porque hay un cambio de paradigmas.

La igualdad entre las clases sociales. Este tema le hace a La Celestina ser también una obra de transición entre la Edad Media y el Renacimiento. En la Edad Media se producía un distanciamiento entre las clases sociales que estaban muy bien definidas: los ricos y los pobres. En La Celestina las clases sociales se mezclan, los vicios y las pasiones están en ricos y en pobres por igual; la naturaleza humana es mala y nadie es mejor o peor según sea la cuna en que ha nacido. En La Celestina es la primera vez en que los pobres, los desheredados adquieren tanta importancia como los ricos. Destacar también la relación amos y criados (Calisto y sus criados, Pármeno y Sempronio) que más bien parecen amigos y colegas más que señor y criados.

Celestina en su negocio con Calisto, lo llama "ganar el sueldo". Reconoce estar obligada a ocuparse del asunto por la entrega de cien monedas, "no digan que se gana holgado el salario"; la palabra salario aparece en el siglo XV y habitual en el lenguaje hablado. La base es el dinero, pago o sueldo.
Aparece el amor sexual y el amor sentido por todas las clases sociales. Si reparamos en la actitud de Calisto frente al amor, nos damos cuenta de que su actuación nos es presentada como una parodia del código amoroso.

Es importante el sentido crítico frente al uso de los latinismos y también el individualismo del autor.
En la obra aparecen muchas referencias del mundo clásico: mitología, filósofos e ideas, y referencias a Petrarca.

Hay un acercamiento a lo verosímil (realidad) con el lenguaje coloquial pero elevado y modificado con cultismos, aun así sin pasarse.

Aparece el tópico literario carpe diem en el séptimo acto, cuando Celestina insta a Areúsa a que aproveche el momento y su juventud que tiene ahora y no la desperdicie en objetos banales. También aparece el carpe diem cuando Celestina habla a Pármeno y Areúsa, durante el séptimo acto; cuando Lucrecia desea ser amada, en el acto decimonoveno; en la relación entre Elicia y Sempronio, Areúsa y Pármeno,…

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Detalles del final de la obra

1. Monólogo de Pleberio > ¿Cuáles son los dos temas fundamentales?


Los dos temas fundamentales del monólogo de Pleberio son el amor y el cambio, suerte o fortuna (variabilidad). Pleberio le pregunta a la fortuna por qué no se llevo todo lo material que tenía en vez de a su hija, ya que al fin y al cabo lo que importa no es lo que se puede tocar sino los sentimientos. Esto responde al tópico de la vida eterna después de la muerte.

2. Pasos (4) que sigue Melibea para que nadie estorbe su suicidio.

  1. Se finge enferma
  2. Pide un instrumento musical de cuerda y así poder quedarse sola
  3. Le da un recado a Lucrecia para que su padre le espere debajo de la torre
  4. Pide que cierre la puerta y se tira

3. Explica el porque o motivo por el que Melibea se suicida. ¿Hay alguna pareja de amantes de la MITOLOGÍA CLÁSICA que tienen el mismo final?


Melibea se suicida porque Calisto ya no está en ella y su vida ya no tiene sentido ya que vive por el amor.
Hero y Leandro
Una pareja de la mitología clásica que también tienen el mismo final son Hero y Leandro, un mito griego acerca de dos desafortunados amantes. Hero era una sacerdotisa de Afrodita, que vivía en una torre en Sestos, en el extremo del Helesponto. Leandro era un joven de Abidos en el otro lado del estrecho, se enamoró de ella y cada noche cruzaba el Helesponto a nado para estar con Hero. Un día, una tormentosa noche de invierno las olas sacudieron a Leandro en el mar y el viento apagó la luz de Hero, por lo que el amante perdió el camino y pereció ahogado. Hero se lanzó desde la torre, muriendo también.


lunes, 10 de diciembre de 2012

Análisis de la Celestina

1. Aspectos de la lectura de los actos leídos


Fernando de Rojas nos muestra Celestina como un personaje avaro, codicioso y también mentiroso, ya que no cumple su promesa con los criados de repartirse la cadena de oro de Calisto.
Como Pármeno estuvo nueve años trabajando con los frailes de Guadalupe y Sempronio sirvió al cura de San Miguel, a un mesonero de la plaza y al hortelano, no pueden tener más de 25 años.
La Celestina es del siglo XIV y es una ironía. El autor cree que todos somos iguales, porque venimos de Adán y Eva.

2. Estilo y lengua en La Celestina


2.1 Idea base de comunidad cultural en la Romania en toda la Edad Media


El 1100 empieza la producción en lengua vulgar y se sigue escribiendo en latín. Desde 1100 Francia pasa a ser el paradigma cultural hasta finales del siglo del siglo XIII, que el referente es Italia, aunque la idea era la misma. 
Durante el siglo XVI, la Península Ibérica pasa a ser el paradigma cultural dominante en Europa hasta el siglo XVII, en que Francia vuelve a dominar culturalmente. Hasta que a finales del siglo XVIII, por primera vez aparecen como paradigma cultural Inglaterra y Alemania, que solo habían sido consumidores de cultura.

2.2 Refranes, sentencias y exemplas: Las florestas o florilegios. Funciones y usos


En La Celestina aparecen 332 sentencias y unos 272 refranes. Si añadimos los exemplas  (ejemplos tanto de origen sagrado como profano, o de fuentes orientales u occidentales). Fernando Rojas no había leído las obras en las que estaban, sino que acudió como la mayoría a las florestas o florilegios en los que iba anotada la obra a la que pertenecía.
En el Prólogo de La Celestina se distingue claramente entre refrán y sentencia, aunque luego en la obra aparecen mezclados y sin que se advierta de su uso. Hay tendencia a usar refranes para abrir o cerrar diálogos.
Las sentencias, exempla y refranes se usan también para dibujar a los personajes más importantes y para la formación de la postura irónica. En el Acto I, al contrario de lo que ocurre en los demás actos, la sentencia se emplea muchísimo más que el refrán.
Rojas añade una función de las sentencias: aprenderlas de memoria “para trasponer en lugares convenibles a sus autos y propósitos” (pero Melibea se encuentra incapaz de recordar los saludables consejos leídos en los libros de su padre, debido a “su turbada y dañada memoria”; en cambio, Pleberio no encuentra dificultad para recordar una serie de sentencias y exempla aplicables a la situación).

2.3 Aumento por el gusto latinizante en la mitad del siglo XV


Antonio de Nebrija
A mitad del siglo XV se hace un cambio en las formas de escritura y se introduce un nuevo estilo lleno de latinismos en los textos. En la segunda mitad del siglo XV aparece Antonio de Nebrija, uno de los grandes humanistas del Renacimiento y ciertamente el más grande de España, conquistó un sitial de honor en la historia de la lengua española como autor de la primera gramática española (1492) y el primer diccionario de español (1495). Fue filólogo, historiador, pedagogo, gramático, astrónomo y poeta.





2.4 Estilo lingüístico en La Celestina


En cuanto al estilo lingüístico, coexisten en la obra la lengua culta y erudita y la lengua popular. Cada personaje suele hablar de acuerdo a su condición social, salvo Celestina que cambia de registro según el interlocutor o la situación en que se encuentren. 
La lengua culta abunda en latinismos, frases largas, verbos al final de la oración, utilización de sentencias cultas o citas de la Antigüedad clásica.
La lengua popular es, por el contrario, viva y rápida, con numerosos refranes, frases cortas, expresiones coloquiales, chistes, insultos…
La variedad lingüística muestra el poder de la palabra en la Tragicomedia, que sirve para comunicar y relacionarse con los demás, pero también para persuadir, convencer, engañar y dominar a los otros.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

La Celestina. Acto IX

Hay una comida en casa de Celestina y hay una conversación entre Pármeno, Sempronio, sus respectivas amadas y Celestina, parecida a un ambiente de plauto. Los cinco se sientan a la mesa frente a una comida abundante y Celestina elogia al vino. Hablan sobre el tiempo pasado y hacen comentarios sobre señores. Las chicas critican a Melibea: que es estirada, que es una vieja ya que tiene una barriga como si hubiera parido varias veces (carnes descolgadas), que tiene los pechos gordos y como calabazas, que se pone potingues de mil suciedades (hiel, miel, uvas) y que es sucia.


sábado, 1 de diciembre de 2012

El prólogo de La Celestina (II) - Preguntas

- ¿Qué noticias tenemos de la composición de la obra y autoría?

Sabemos que la obra ha sido presentada en dos versiones, la primera titulada Comedia de Calisto y Melibea, de dieciséis actos, y la segunda, titulada Tragicomedia de Calisto y Melibea, de veintiún actos. El primer título fue escrito por el mismo escritor desconocido del primer acto. Y el segundo título fue dado por el mismo Fernando de Rojas.

- ¿A quién la dedica?


Fernando de Rojas dedica la obra a un amigo suyo.

- ¿Hay alguna perspectiva del primer autor?


Sí, dice que Fernando de Rojas se la encontró empezada y que él solo continuó y terminó el primer acto del primer autor.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

El prólogo de La Celestina

Estamos ante un escritor renacentista, así que en las premisas hay una importancia de los modelos clásicos y parámetros considerados como marco que hay que imitar. Argumenta una idea (tesis) con sus argumentos.

Aparecen varias citas de sentencias de grandes filósofos y escritores como Heráclito o Francesco Petrarca y ejemplos de la naturaleza. Fernando de Rojas en el prólogo recuerda y traduce al filósofo griego Heráclito (“Omnia secundum litem fiunt”: todas las cosas son criadas a manera de contienda o batalla) y al poeta italiano Petrarca (”Sine lite taque offensione nihil genuit natura parens”: sin lid e offensión ninguna cosa engendró la natura, madre de todo).

jueves, 22 de noviembre de 2012

Elementos del teatro clásico

Comedia


  • GRECIA
    • Aristófanes
    • Menandro y "LA COMEDIA NUEVA"
  • ROMA
    • Plauto
    • Terencio

Comedia griega

Aristófanes (Atenas, 444 a. C. - 385 a. C.) fue un famoso comediógrafo griego, principal exponente del género cómico. Vivió durante la Guerra del Peloponeso, época que coincide con el esplendor del imperio ateniense y su consecuente derrota a manos de Esparta. Sin embargo, también fue contemporáneo del resurgimiento de la hegemonía ateniense a comienzos del siglo IV a. C.
Leyendo a Aristófanes es posible hacerse una idea de las intensas discusiones ideológicas (políticas, filosóficas, económicas y literarias) en la Atenas de aquella época.
Su postura conservadora le llevó a defender la validez de los tradicionales mitos religiosos y se mostró reacio ante cualquier nueva doctrina filosófica. Especialmente conocida es su animadversión hacia Sócrates, a quien en su comedia Las nubes lo presenta como un demagogo dedicado a inculcar todo tipo de insensateces en las mentes de los jóvenes. En el terreno artístico tampoco se caracterizó por una actitud innovadora; consideraba el teatro de Eurípides como una degradación del teatro clásico.
Aristófanes presenta su primera comedia a un certamen siendo tan joven que no la puede hacer con su nombre, esto es más por una cuestión tradicional ya que era perfectamente legal. Esta pieza, hoy desaparecida, se estrenó en el año 427 a. C. y fue llamada Los convidados. Su segunda obra es Los babilonios, y fue representada en 426 a. C. Esta comedia tampoco ha llegado hasta nuestros días.

Menandro (Atenas, h. 342 a. C. - ibídem, h. 292 a. C.), fue comediógrafo griego, máximo exponente de la llamada Comedia nueva.
El teatro de Menandro se caracteriza, como el de toda la comedia nueva, por la ambientación urbana, el tratamiento de temas cotidianos, el abandono de los temas heroicos y la desaparición del coro en escena, a la vez que la vivacidad de los diálogos. Sus comedias, en cinco actos y separadas por intermedios, están escritas en lengua antigua, y el verso que normalmente utiliza es el yámbico. Los argumentos ya no proceden del mito sino de la vida real: amoríos, conflictos generacionales entre padres e hijos, niños expuestos, muchachas violadas y un final feliz con una o varias bodas. En la complicación y resolución de la intriga desempeña el azar un papel fundamental.
Posee una concepción optimista de la naturaleza humana, por su fe en la solidaridad con el semejante y su creencia de que la virtud, por encima de las diferencias de raza o de estamento social, es patrimonio común del género humano. Puede tenerse por el más cabal formulador de los ideales del Humanismo
Sus comedias fueron muy imitadas no sólo por sus contemporáneos, sino por los autores latinos Terencio y Plauto y, a través de ellos, su estilo pasó luego al teatro del Renacimiento europeo.


Comedia latina

Plauto (Sársina, Romaña, 254 a. C. – Roma, 184 a. C.) fue un comediógrafo latino. Vivió un periodo históricamente muy revuelto: la II Guerra Púnica (de la derrota de Cannas, 216, a la victoria del Metauro, 207, y Zama, 202) y la primera afirmación de la intervención romana en Grecia y en el Oriente helenístico. Se trasladó a Roma de joven y allí fue soldado y comerciante. El amplio conocimiento del lenguaje marinero que atestiguan sus obras confirma este último dato, y posiblemente también realizó viajes por el Mediterráneo. Se arruinó y tuvo que empujar la piedra de un molino al tiempo que empezaba a escribir comedias palliatas adaptadas del griego. Su enorme éxito le valió salir de molinero para consagrarse a este nuevo oficio y murió prácticamente rico con más de setenta años, envuelto en una gran popularidad. Aunque hay otros eruditos que piensan que probablemente al usar la expresión latina "empujar la piedra del molino", nuestro autor se refería a su extrema pobreza y no al trabajo literal como esclavo encargado de girar las muelas de los molinos.
Una de las comedias auténticas de Plauto fue El anfitrión. Inspiró a Molière y Giraudoux, y es la única comedia mitológica de Plauto. La comedia narra las confusiones producidas por el encaprichamiento del dios Júpiter hacia la joven Alcmena, esposa del general Anfitrión; cuando el marido vuelve de la guerra descubre que un clon de sí mismo ha estado allí, manteniendo relaciones con su mujer. Este clon, por supuesto, es la mimetización de Júpiter en Anfitrión.

Terencio fue un autor de comedias durante la república Romana. Desconocemos la fecha exacta de su nacimiento, pero según Suetonio, murió en 159 a. C. a la edad de treinta y cinco años.
Nació como esclavo romano (tomó su nombre de su dueño Terencio Lucano, en cuya casa sirvió como esclavo), pero fue manumitido dadas sus extraordinarias cualidades.
Como Plauto, Terencio adaptó obras griegas de la última época de la Comedia ática. Fue más que un traductor, como han confirmado los descubrimientos modernos de antiguas obras griegas. Sin embargo, las obras de Terencio utilizan un escenario 'griego' más convincente en lugar de romanizar la situación: las convenciones de la época impedían que los sucesos 'frívolos' tuvieran lugar en Roma.
El Eunuco es una comedia escrita en el s.II a.C. por Publio Terencio Afer, que junto a Plauto encarna el espíritu de la comedia latina, es decir, comedia de enredo con final feliz y en el caso de Terencio con cierta intención moralizante. El argumento es el siguiente: Fedria, joven ateniense de buena familia, está enamorado de Tais, dueña de un prostíbulo, a la que le regala entre otros presentes un eunuco para granjearse sus favores. Querea, hermano de Fedria, suplanta al eunuco para estar cerca de su amada Pánfila, medio hermana de Tais. Parmenón, esclavo de Fedria, será el encargado de hacer y deshacer el entuerto.

Comedia elegíaca



Gracias al enorme impulso que recibió la cultura durante el Prerrenacimiento del siglo XII, surgieron y se multiplicaron diversas formas literarias en latín, entre ellas la comedia elegíaca, grupo textual diverso que recibe tal denominación por el metro que la caracteriza: el dístico elegíaco. Destacan el carácter escolar de estas obras, su asunto marcadamente erótico y su característica misoginia cómica, basada en una mujer artera que engaña a un varón ingenuo. Las comedias elegíacas, que siguen el modelo de Terencio, Ovidio y, supuestamente, Plauto, no implicaron grandes cambios en el panorama del teatro medieval propiamente dicho, pues tenemos la certeza de que ni el Pamphilus de amore ni otros textos de la misma índole se escribieron en origen para su posterior representación. Por lo que se refiere a los modelos clásicos, el Pamphilus es la única de estas obras en que se imita claramente a Terencio, aunque, como en el resto de las comedias elegíacas, no se le nombre una sola vez.

El Pamphilus de amore es una comedia medieval escrita en latín en el siglo XII. Curiosamente, se llegó a atribuir a Ovidio, de quien es deudora, especialmente de su Ars amandi, aunque también tiene influencia de Terencio. Su importancia en la literatura española pasa por el Libro de buen amor, en el que Juan Ruiz la glosa en el episodio de don Melón y doña Endrina, aunque la misma Celestina le debe algo.

Los fabliaux

Los fabliaux son breves poemas narrativos franceses de los siglos XII y XIV, escritos por gente escolar (estudiantes) que sabían latín para ganar dinero. Su contenido es erótico o humorístico y son de carácter popular. Tuvieron mucho éxito en Europa.

Un ejemplo de fabliaux es el del Pitas Payas (un cuento del Libro del Buen Amor). Éste cuenta la historia de un pintor, Pitas Payas, que después de contraer matrimonio con una moza, se debe ir a Flandes. Ella le pide que no le olvide y él le dibuja un cordero en el ombligo. Como este pintor tarda dos años en volver, ella toma un amante y se le borra el cordero. Cuando oye que su marido ya ha llegado le pide al amante que le dibuje un cordero, pero se equivoca y le dibuja un carnero adulto, con los cuernos incluídos.

El Decamerón es un libro de cien cuentos terminado por Boccaccio en 1351. Donde se desarrollan tres temas principales: el amor, la inteligencia humana, y la fortuna. Las primeras copias se leían, se intercambiaban e incluso robaban. Éstas estaban en manos de mercantes y fueron de pasatiempo para los lectores más comunes e ingenuos de la época.

Los cuentos de Canterbury es una obra del escritor inglés Geoffrey Chaucer, que presenta una estructura semejante al Decamerón, de Boccaccio. Los cuentos fueron escritos a finales del siglo XIV.